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sábado, 30 de mayo de 2009

1º de Junio: Aniversario de San José de Mayo

Plaza 33 y Pirámide de la Paz

Después de mediados del Siglo XVIII se comentaba mucho en España sobre la riqueza de las tierras del Río de la Plata, de lo agradable de su clima, y del porvenir que brindaban. Especialmente en las Provincias de Asturia y Galicia se notó el mayor entusiasmo.

Por el año 1779 se iniciaron gestiones por parte de algunas familias con el propósito de venirse, familias pertenecientes a varias Parroquias Asturianas que se pasaron la palabra animándose unas a otras realizando asambleas para coordinar semejante aventura como era venirse a tierras desconocidas y tan lejanas, que para llegar a ellas, solamente, se necesitarían meses de penoso viaje por mares interminables.

Así fue que en el año 1782 llegaron al Puerto de Montevideo dos barcos, el primero, de bandera portuguesa llegó el 29 de setiembre, y el otro de bandera española el 30 de diciembre del citado año.

Llegaron 127 familias y dos solteros, en total 569 personas. Arribaron a Montevideo en enero de 1780, luego cruzaron a Buenos Aires para continuar poblando la Patagonia, en la que la Corte de España tenía gran interés, y de allí fueron llevados a la inhóspita Guardia de los Ranchos, una toldería infame que, según desaprensivos funcionarios virreinales, les serviría para aclimatarse.

La vida allí se hacía más dura por lo inhóspito del clima y la pobreza de las tierras, al extremo de faltarles el agua y leña. Esto trajo consigo pestes que justificaron medidas urgentes que la suprema autoridad del Virreinato tuvo que tomar. El Virrey Juan José de Vertiz resolvió fundar en territorio oriental los pueblos de San José y Minas, proyectando un tercero en Solís para próxima oportunidad.

Los maragatos habían sido pioneros de los Establecimientos Patagónicos durante el siglo XVIII, fundando las poblaciones argentinas de Carmen de Patagones, Mercedes de Patagones (actual Viedma), San Julián y Puerto Deseado.

Desde esta última población, grupos de maragatos se dirigieron a la Banda Oriental, fundando allí la ciudad de San José de Mayo. Por eso sus los pobladores reciben el gentilicio de "maragatos" aún cuando muchos tuviesen otros orígenes.

El gentilicio continuó extendiéndose. Desde San José de Mayo, muchos maragatos, ya transformados en gauchos, colonizaron otras zonas del territorio de la Banda Oriental incluyendo territorios del actual Rio Grande do Sul. Por esto a la revolución federal riograndense de 1833 se le llamó en Brasil "Revolución de los Maragatos".

En los últimos días del mes de mayo 1783, don Eusebio Vidal, Teniente de Dragones de Almanza, salió de Montevideo rumbo a éstos parajes por orden del Gobernador Vertiz y Salcedo (que sucedió a Ceballos en el Virreinato de la Provincia del Río de la Plata desde el año 1778), para fundar esta nueva población en nombre del Rey Juan Carlos III de España.

Llegó aquí en compañía de cuarenta jefes de familia y 204 indios misioneros, a quienes se les confiaría los trabajos de desmonte y todo lo relacionado con las construcciones para viviendas de los primeros pobladores.



Llegaron al lugar elegido el 1º de junio de 1783. Constituyeron allí viviendas precarias de adobe y techo de pajas, que recién en el año 1789, se comenzaron a sustituir por los primeros edificios de ladrillo y azotea.

A las cuarenta familias que vinieron con el Capitán Eusebio Vidal, se agregaron luego algunas más provenientes de la fracasada expedición a la Patagonia.

La planta urbana de San José fue delineada por el piloto mayor Juan Porcel de Peralta. A medida que se edificaban las viviendas, las familias iban llegando en tandas. Primero vinieron 41 asturianas, tres castellanas de León y dos gallegas de Lugo y La Coruña.



Poco antes de morir, en 1792, Vidal escribió sus memorias. Allí cuenta cómo eligieron el área de plaza central (hoy de los "33") muy democráticamente, y cómo fue el proceso de amanzanamiento. «Salimos de Montevideo el 28 de mayo de 1783, con los capellanes, cirujano y piloto. Llegamos al San Josef el 1 de junio, 29 carretas, 204 indios y cabezas de familia». Ese dato, aparentemente trivial, sirvió para designar la fecha oficial de San José. Porque se perdió el acta fundacional.

Así, San José de Mayo, tomo como fecha formal de fundación el primer día de Junio.



El término maragato hace referencia a los pobladores de la provincia de León, España, que dio nombre a la comarca de la Maragatería.

Hasta comienzos del siglo XX los maragatos de España se caracterizaron por utilizar una vestimenta que les era típica, las maragas. Una de las hipótesis del origen del término maragato refiere precisamente al uso de dicha prenda, otra apunta a que su denominación (que proviene de la suma de los términos 'moro' y 'godo') proviene de su ascendencia germánica.

Cuando la Convención Preliminar de Paz de 1828 entre las Provincias Unidas y Brasil impuso el nacimiento de la República Oriental del Uruguay, funcionó en San José la Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado, constituyendo así a la villa fugazmente en capital del recién nacido país.

Los cien primeros años de San José se conmemoraron con la inauguración de la Pirámide a la Paz. Esta se ubica en la Plaza de los "33", y recuerda la finalización la Revolución de las Lanzas que reconcilió en ese momento a los dos bandos orientales: blancos y colorados. El acuerdo daba a los blancos cuatro Jefaturas Políticas, siendo una de ellas era San José.

El monumento consta de trece bloques de granito rosa, separados entre sí por planchas de mármol blanco.



Cada bloque representa uno de los trece departamentos entonces existentes. Corona el obelisco una pequeña pirámide de mármol blanco en cuya cima se destaca una especie de piña de hierro fundido, cuyos puntos parecen significar la rosa de los vientos.



El obelisco se enmarca sobre cuatro esferas de hierro que representan balas de cañón, como símbolo de la fuerza armada reducida en ese momento a la impotencia.

En 1898 se erigiría en la plaza el primer monumento a Artigas, obra de Juan Manuel Blanes. En 1904 Javier de Viana resaltaba a San José como "Montevideo Chico", con su usina local que iluminaba calles y casas.

En 1912 se inauguró el Teatro Bartolomé Maccio y el 1913 el primer liceo departamental.

Desde 1925, con la construcción del puente de Santiago Vázquez, la ciudad declinaría como centro de actividad.

Hoy San José cuenta con una población de aproximadamente 34000 habitantes.