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jueves, 18 de junio de 2009

Breve Historia del Nacimiento del Peso Uruguayo

Papel moneda local, uno más de la variada oferta de billetes de entonces, emitido en este caso en Tacuarembó en 1872: 10 centésimos "pagaderos en moneda corriente"

No obstante las leyes dictadas sobre la acuñación de moneda y la que estableció normas para la creación de un régimen monetario durante la Guerra Grande, el país hasta 1862 carecía de un signo de cambio propio.

Si bien se mantenía el uso del peso fuerte y del patacón impuestos por la tradición tanto española como portuguesa, circulaban todo tipo de monedas metálicas, aunque gran parte de ellas de plata feble. Las monedas “flacas” habían comenzado a desalojar del mercado a la moneda sana.

Una ley del 23 de junio, estableció por primera vez un régimen monetario basado en la plata y el oro. Así se definió el PESO PLATA, equivalente a ¾ onzas de plata y que remplazó al peso antiguo o “peso corriente” que se dividía en 800 reis.

También se definió entonces al DOBLÓN DE ORO. Un doblón de oro equivalía a media onza de este metal, y a su vez a DIEZ PESOS PLATA.

Las monedas de plata se acuñarían en piezas de 5, 10, 20 y 50 centésimos y las de oro en ¼, ½ y un doblón. Para las fracciones menores se acuñarían simplemente monedas de bronce. Quizás ese es el verdadero motivo por el que en nuestra plaza se vieron circular monedas de valores que hoy nos parecerían muy extraños: 4 centésimos.

Pero en tanto no se acuñasen las monedas seguirían circulando las monedas extranjeras a los siguientes tipos de cambio:

1 peso plata = 1 peso plata español,

1 peso plata = 2000 reis brasileños,

4.70 pesos plata = 1 libra esterlina,

0,96 pesos plata = 1 dólar americano

Posteriormente, bajo gobierno del Gral. Venancio Flores, por decreto-ley se autorizó a los bancos a emitir sus propias monedas. Los billetes emitidos no podían superar el triple del capital efectivo de cada banco y debían ser pagaderos en oro sellado por un valor mínimo de 10 pesos. Las autorizaciones de emisión serían por 20 años y renovables por igual período, y la “contabilidad de los bancos debería ser efectuada en español”

El 7 de enero de 1865 se debió decretar el curso forzoso de todas las monedas por vez primera, cosa que la crisis de 1866 volvió a exigir, y frente al retorno del régimen de libre convertibilidad de la moneda el 1º de junio de 1868, los bancos Mauá, del Montevideano, del Italiano y del Navía cesaron sus operaciones, lo que supuso una catástrofe para el sistema financiero y económico en general y para los tenedores de sus billetes en particular.

En 1890 algo similar aconteció con el Banco Nacional. Un anuncio de inconvertibilidad de sus billetes en oro provocó una crisis de confianza que en 1891 terminó provocando el cierre de más de mil comercios tan sólo en Montevideo.

Aunque en realidad el privilegio de la exclusividad se hizo plenamente vigente recién una vez vencidos los plazos acordados para las emisiones previas de los bancos particulares, 1896 trajo consigo la creación del Banco de la República Oriental del Uruguay, con carácter INSTITUTO EMISOR PRIVILEGIADO, hasta que esta facultad fue transferida al Banco Central del Uruguay, fundado en 1967. Es por ese motivo que los billetes hasta fines de la década del ’60 mencionan al República y no al Central.

Compilación: L.D.I. Fuente: Colección “Nuestra Tierra” Nº32, “La Economía del Uruguay en el Siglo XIX” (Washington Reyes Abadie & José Claudio Williman)