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jueves, 3 de septiembre de 2009

El Tornado de Carmelo - 21 de noviembre de 1985

Destrozos en edificaciones y vehículos. (Foto: Javier Osta)

Autor: Fernando Torena

Esta investigación y los relatos del tornado ocurrido el 21 de noviembre de 1985 en la ciudad de Carmelo, departamento de Colonia, ha sido desarrollada y compilada por el Técnico Meteorólogo Fernando Torena.

El material que se comparte con los lectores de la revista “Mi Uruguay”, ha sido incorporado al conocimiento tanto popular como académico, como fruto de los resultados de una investigación científica realizada por el autor de este artículo y el proyecto “Carmelo: desde el rescate de sus refranes y recuerdos colectivos, hacia un cultura de prevención”, que tiene como responsable del mismo a la Sociedad Civil “Amigos del Viento” y fue financiado por los fondos concursables del M.E.C, año 2008/2009.

La investigación comenzó en la Biblioteca Nacional, desde un artículo periodístico del diario “El País”, edición del día 22 de noviembre de 1985, que narraba algunos momentos vividos por los pobladores, así como también sobre los destrozos que había realizado un tornado entre las 14 y 15 horas del día jueves 21 de noviembre del año 1985, en la ciudad de Carmelo, departamento de Colonia.

Este artículo periodístico despertó el interés del autor, ya que él mismo, realiza investigaciones sobre este tipo de fenómenos meteorológicos de carácter extremo o severo, desde hace más de 8 años.

Un nuevo artículo relacionado a este fenómeno se encontró en internet, bajo el título: “El día del tornado” escrito por el Prof. Eraldo Bouvier; al poderse comunicar de forma telefónica con el Sr. Bouvier, se inició la investigación, con la recopilación de todas las circunstancias vividas por los pobladores de Carmelo, incluídas su experiencias de vida.

La investigación llevo casi un año, ultimando detalles, corroborando datos, regionalizando destrozos, recavando nuevos testimonios; las conclusiones del estudio fueron devueltas a la comunidad afectada en el mes de noviembre del año 2007, en un salón muy acogedor del Museo del Carmen, en la ciudad de Carmelo. Allí, especialmente se convocaron a las personas que vivieron tal experiencia en carne propia o bien del relato de vecinos o parientes.

La otra fuente de información del material presentado a continuación, forma parte de los objetivos del proyecto de la Sociedad Civil “Amigos del Viento”, bajo el título mencionado en párrafos anteriores; con el auspicio y respaldo económico del M.E.C, previa aclaración, aquí se presentan unos de los objetivos del proyecto: hacer tangible lo intangible, es decir, escribir estas experiencias vividas por nuestro compatriotas, y que las mismas sirvan de ejemplo para saber que tan vulnerables podemos ser ante lo desconocido (en ese momento para los pobladores de Carmelo) y que medidas preventivas debemos conocer.

Las narraciones de las experiencias fueron recolectadas por los alumnos de Ciclo Básico generación 2008 y 2009, del Liceo Nº1 David Bonjour.

A continuación se presentan las conclusiones de la investigación científica y de algunos de los relatos de los pobladores:

· Con la información proporcionada por los testigos (con un valor incalculable para este trabajo), se pudo concluir que parte de los daños fueron ocasionados por la formación de un tornado esa tarde de primavera.

· Según testigos y por el análisis del material proporcionado de diversas fuentes, tanto meteorológicas como fotográficas, alrededor de las 14h (hora local) del 21 de noviembre de 1985, ocurrió un fenómeno con las características de un tornado, del tipo supercelular (específicamente originado dentro de una mini- supercélula, siendo favorecido el miembro izquierdo de la misma, por lo tanto, podría haber tenido una circulación anticiclónica en superficie).

· Según la nueva nomenclatura utilizada por el NWS (National Weather Service) de los Estados Unidos, el evento puede clasificarse debido a los daños que causó, como un EF1 o EF2 (EF1: 154 a 196 km/h y EF2: 197 a 246 km/h). La situación también pudo estar acompañada por micro o macro descendentes con la clasificación EF1 y pudo haber caído granizo de un diámetro de 1.5 cm.

· El estudio de la situación, sin tener en cuenta a los testigos, bien habría podido explicar los sucesos originados por la supercelula, con su correspondiente tiempo severo; pero no la ocurrencia del tornado.

· Haciendo referencia a un trabajo del Sr E. L. Nascimento, bajo el título “La necesidad de una documentación mejorada de tormentas severas y tornados en Sudamérica” (traducción libre, el trabajo original se encuentra en inglés), se menciona por último la vital importancia que revisten las personas interesadas en dar testimonio de los sucesos que han vivido, o que puedan ser instrumentos de la observación cotidiana de la naturaleza (es decir, preparadas con el conocimiento básico de una observación meteorológica) para materializar una base de datos regional sobre eventos severos.

Foto de la vieja Barraca Iribarren, que en ese momento funcionaba como un estacionamiento. (Foto: Javier Osta)

Los relatos:
“El 21 de noviembre de 1985 era un día como todos. Mi madre estaba trabajando en el taller con mi abuelo, ella le alcanzaba las herramientas, etc. Estaban en un día común y corriente cuando de repente miraron por la ventana y estaba todo oscuro, salieron a ver que estaba pasando y vieron "como papelitos que volaban en el aire lejos y muy altos". Luego de eso, de un momento a otro, vieron como un embudo bajó, estuvo unos instantes abajo y luego subió nuevamente. En ese momento vieron más papelitos que volaban y mi abuelo asustado le dice a mi mamá:
-¡Mirá, no son papelitos! ¡Son chapas! Eran chapas de los techos, lo que volaba en el aire.
Luego de esos minutos, que para mi madre y mi abuelo fueron eternos, el cielo se despejó, quedó claro y empezó a llover. Tomaron el auto y fueron por calle Uruguay, donde más o menos creían que había bajado el tornado, y vieron los destrozos que éste había ocasionado. Luego fueron a casa de mi abuela donde estaban mis hermanos, pues mi padre se había ido a trabajar a Buenos Aires. Cuando entraron en la casa y vieron a mis hermanos y mi abuela sanos y salvos se tranquilizaron muchísimo”. - Juan Manuel Llaguno Jaime (clase del liceo: 3º5)

Vista interior de la barraca Iribarren. (Foto: Javier Osta)

“Una tarde de noviembre del año 1985, la ciudad de Carmelo vivió un fuerte tornado. Este nació en el Río de la Plata a la altura de la desembocadura del Arroyo de las Vacas, aproximadamente a las 3 de la tarde. A medio día, se notaba en el cielo una gran nube negra, que pasando los minutos empezó a tener movimiento: se notaba claramente en el campo que “la nube” giraba.

A la tarde se levantó un fuerte viento, mucha gente intentaba cerrar las ventanas de sus casas, pero el viento casi no permitía lograrlo. En el cielo invadido por “la mancha oscura”, se veían volar cosas: los más ingenuos creían que eran papelitos, pero lo que realmente volaba eran chapas de casas y objetos de gran tamaño.

En las escuelas, le ordenaron a todos los niños que se acostaran en el suelo, el zumbido que provenía de la calle, hacía que los niños se pusiesen mas nerviosos y que cumplieran fácilmente con la tarea recomendada por las maestras. El tornado avanzaba por calle Uruguay, arrasando con todo lo que se interpusiera en su camino.

En la calle General Flores, entre Zorrilla y Uruguay había unos galpones de gran tamaño que fueron completamente destruidos. A la escuela 92, le volaron los techos, con los alumnos dentro.
Luego se dirigió a la calle 19 de Abril donde destruyó unos galpones que se encontraban entre 19 y General Artigas, la ruina de los mismos ocasionaron varios heridos y una muerte. Luego de dejar la ciudad de Carmelo con grandes daños, este intruso siguió por Avenida Artigas hacia el norte y fue desapareciendo” - Catalina Buenahora (clase del liceo: 3º2)

“Fue en del año 85, en horas tempranas de la tarde. Según pescadores y personas que se encontraban en la costa, vieron el inicio de tres remolinos los cuales chocaron y se convirtieron en dos a la altura de “Punta Piedra”. Esto paso sobre el agua, a la cual levantaba.

Los remolinos siguieron hasta la altura del casino, donde tocaron tierra y comenzaron "como a saltar y avanzar". A cada salto avanzaban 100 metros. Los primeros daños fueron en el casino. Luego entró a la ciudad a la altura de la aduana y se desplazo un poco hacia el este avanzando hacia el norte entre las calles Dr. Zorrilla de San Martín, Uruguay y 19 de abril.

En cada lugar que picaba o rebotaba fueron arrancados techos y estructuras. En algunos de esos lugares llego a dañar gente; todo esto se produjo hasta Bulevar Artigas, donde fue el último punto que toco.

El panorama que se vio fue impresionante. En el cielo se veían volar diferentes elementos que parecían papeles, luego se dieron cuenta que eran las chapas de las casas.
El saldo fue muy trágico porque hubieron 2 personas muertas, varios heridos y destrozos materiales”. - Luis Brajús (clase del liceo: 3º2)

Taller mecánico Bombaci. (Foto: Javier Osta)

“En nuestra ciudad, hace 23 años, el día 21 de noviembre; por primera vez nos visitó un gran tornado. Carmelo quedó todo gris lleno de chapas que volaban por el aire, casas totalmente destruidas, autos aplastados y otros a los que levantó y cambió de lugar. Los árboles y cables caídos estaban en la vía pública, pero lo más desesperante fueron la vidas humanas que se llevó.
Lo que se puede destacar de aquel horrible momento es que la gente fue muy solidaria; todos se ayudaron tanto en lo económico como también en lo espiritual. Fue horrible y espero que no vuelva a pasar…” - Berta Carbone (clase del liceo: 3º2)

Según el relato de mi madre, “El 21 de noviembre de 1985 alrededor de las 15 horas me iba a vestir para casarme al llegar a la esquina de Lavalleja y José Pedro Varela; fue tan fuerte el viento, no podía seguir me volví y me resguarde en el techo de una casa fue unos segundos y me dije ¡que paso! Ya paso todo aquel viento tan fuerte. Cuando llegué a la Plaza Artigas veo el movimiento de la gente y el comentario fue que había pasado un tornado. En el Registro Civil era todo un bochinche, al fondo se había caído todo un galpón.”
Según el relato de mi padre, “Estaba en mi casa, armando la torta de mi casamiento y sentimos un fuerte viento y lluvia. Salimos para afuera, miramos hacia el centro de Carmelo: escuchábamos muchos ruidos y vimos volar chapas y tirantes que parecían papelitos. Fueron apenas unos segundos.” Micaela Correa (clase del liceo: 3º3)

“Mi madre cuenta que mi padre vivió ese desastre natural. Él trabajaba en el viejo Sanatorio de Carmelo; todos estaban muy asustados por la gente que ingresaba herida. No comprendían qué sucedía hasta cuando llegó una persona herida, contando que cuando el tornado comenzó en el Arroyo de las Vacas, se formo un gran embudo que arranco de raíz un gran y viejo árbol que estaba en el Rowing Club. Luego ese embudo cruzó el arroyo destruyendo todo a su paso, recorriendo en zig-zag las calles Uruguay, 19 de Abril y Zorrilla.
También recuerda que su prima estaba en sus clases de inglés, cuando sintieron el estruendo de las explosiones de las ventanas: volaron trozos de vidrios y se refugiaron debajo de las mesas. Cuando todo pasó, ella se asomó a la ventana y vio que su moto se encontraba dentro del concesionario Ford.
La Escuela Nº 6 también fue maltratada con sus alumnos dentro. El comercio de Igoa fue destruido en una parte, en frente había un galpón que usaban de cochera y el techo cayó totalmente. Y así fue arrasando varios lugares hasta terminar de golpe en un gran taller que todavía existe, en el que se encontraban personas trabajando. De ellas, un joven muchacho falleció y a otro debieron amputarle sus piernas, tras caerle un auto sobre las mismas. - Luciano Illescas (clase del liceo: 3º5)

Lógicamente es imposible contarles todos los relatos que pudimos obtener de abuelos, padres, madres, vecinos y gente de Carmelo; por intermedio de sus nietos, hijos e hijas. Las experiencias de nuestra gente en momentos muy difíciles donde muchas veces se ponen en juego nuestras vidas, es un material invalorable.
En memoria de las dos personas fallecidas ese día.

Nota: todas las fotos pertenecen al Sr. Javier Osta.
Nota de Mi Uruguay: Fernando Torena posee tres sitios web sobre meteorología que pueden ser consultados desde los enlaces a la derecha de nuestra columna central, ellos son: "Tornados en el Uruguay", "Revista Alerta Temprana" y "Estudio de Tormentas en Uruguay"
Mi Uruguay agradece a Fernando Torena por el material que nos preparó e hizo llegar.