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jueves, 17 de septiembre de 2009

Montevideo, 1925: Albert Einstein y Carlos Vaz Ferreira

Carlos Vaz Ferreira y Albert Einstein, "filosofando" en un banco de la Plaza Artola, hoy "de los Treinta y Tres"

El 14 de marzo de 1925, Albert Einstein, camino a Buenos Aires tocaría puerto en Montevideo. Pero no sería sino hasta el 24 de abril cuando regresaría y pasaría una semana en nuestro país.

A su llegada, a las 7 de la mañana, descendió en el puerto acompañado por el ingeniero uruguayo Amadeo Geille Castro. Declinó de modo amable a la invitación oficial de alojarse en el Parque Hotel y se hospedó en la residencia de la familia Naum Rossenblatt, de origen ruso-judío, domiciliada entonces en 18 de Julio 1515.

“En el Uruguay encontré una cordialidad auténtica como pocas veces en mi vida. Encontré ahí amor a la tierra propia, sin el menor delirio de grandeza” narra Einstein en su diario.

Asentó allí también que el Decano de la Facultad de Ingeniería, el Ing. Carlos María Maggiolo que “era una persona muy cordial, fina, callada y vuelta hacia dentro, nada americano”

El Ing. Armando Geille Castro en tanto, había sido designado secretario del ilustre visitante por el Rector de la Universidad, el Dr. Elías Regules. Había llevado a cabo ocho conferencias sobre la Teoría de la Relatividad (lanzada en 1923), con la escasísima bibliografía disponible por entonces. Incluso venía de permanecer con Einstein en Buenos Aires durante un mes y lo acompañó en el vapor de la carrera hasta Montevideo.
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Einstein se reunió con nuestro mayor librepensador agnóstico, Carlos Vaz Ferreira en la Plaza Artola, hoy “de los Treinta y Tres”, el día de su llegada. Un cronista de El País taquigrafiaba (seguramente absorto en su escucha) lo que al día siguiente sería publicado:

AE: - "Mi concepto del universo es circunferencial. Partiendo de un punto, la línea parece que se aleja de él, pero en realidad a él se acerca y en él termina. Quiero decir que lo que se aleja, se acerca y lo que se va, viene; que lo que está aquí, está realmente allí, que la luz es sombra; que lo que es, no es..."

CVF: - "No creo tanto pero sí que lo que se aleja puede en realidad estarse acercando; que lo que está aquí, puede en realidad estar allí; que la luz puede ser sombra; que las apariencias engañan, que lo que es, pero puede ser que lo sea y puede ser que no..."

AE: - "Fíjese en la luz del sol..."

CVF: - "Y quién puede afirmar que esa luz es del sol y que el sol es él?"

AE: “Es que seguramente ni el sol es el sol, ni la luz es la luz, ni que la estoy viendo, ni yo soy yo...”

CVF: “Yo no llego a ser tan radical, no afirmo que yo no sea yo, pero digo que es tan posible que no lo fuera o que lo fuera”

AE: “Usted dice que dice, pero por mi teoría, en verdad, no dice nada...” zanjó el hombre que hacía tambalear los cimientos de la Física en el primer cuarto de siglo.

CVF: “Y por la mía, usted puede ser que esté diciendo algo y puede ser que no”, ratificó casi con capricho nuestro autor de “Lógica Viva”.

AE: “¿Hablo con Vaz Ferreira?”

CVF: “Según mi teoría puede ser que sí” -Y retrucó: “Y yo, ¿hablo con Einstein?”

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A la noche del 25 brindó su primera lección académica. Durante sus conferencias, Einstein pidió que ante la menor duda se lo interrumpiera. El 26, paseó a la tardecita junto al Intendente por la Rambla y conoció el Hotel de los Pocitos, construido sobre la playa misma. Luego se le ofreció una ópera, Lohengrin, pero dejó asentado en su diario que “lo divirtió le asignaran un sirviente conmovedor, pero con el que sólo lograba comunicarse solo con ademanes”

El 27 en la tarde visitó juntos al Presidente de la República y al Ministro de Educación, y a continuación hizo lo propio con el cónsul suizo Guyer, quien había sido alumno suyo en Aarau, Suiza.

El 28 a la tarde acudió a una recepción dada por la colonia alemana, a la que –acotó- “Probablemente concurrieron solo los más liberales”.

De noche asistió a un banquete solemne dado por los judíos. Allí estuvo presente también la comisión de la Liga de Naciones para la Inmigración de Refugiados a Causa de la Guerra.

El 29 fue recibido en la Escuela de Ingenieros donde los estudiantes le otorgaron una medalla conmemorativa y llevó adelante su última lección académica. A la noche le fue ofrecida una gran recepción por el embajador alemán, a la que asistieron sólo políticos y científicos uruguayos.

El día 30 fue recibido en la Asociación de Ingenieros. De noche, el gobierno y la universidad lo homenajearon con un gran banquete. Apunta Einstein: “¡Tocaron la Guardia junto al Rin en vez del himno alemán! El embajador alemán y yo nos sonreímos.” La gente conmovedora y sin grandes ceremonias. Pero la cosa no va sin smoking.

De su regreso, el 1º de mayo, Einsten enuncia: “Nadie trabaja y no pueden circular autos. Me llevan en un vehículo de la intendencia al tranvía, y en un vapor del puerto junto con la numerosa comitiva hasta el barco francés “Valdivia”, muy mugriento y pequeño, pero de tripulación amable. Me dan pavor sus excusados, pero se podrán soportar 3 días (hasta Rio de Janeiro). Estoy con los nervios a la miseria. Pero hay que aguantársela.”

Ya a bordo del vapor Valdivia, Einstein escribió que Montevideo fue mucho más humano y agradable que en Buenos Aires, a lo que contribuyeron las dimensiones mucho más reducidas del país y de la ciudad. “Claro, esta gente hace pensar en los suizos y en los holandeses. Modestos y naturales. Que el diablo se lleve a los grandes estados con sus obsesiones. Los dividiría a todos en más pequeños, si tuviera el poder para ello.”

Fuentes: http://www.chasque.net/frontpage/relacion/0008/mundanalia.htm http://www.alberteinstein.info/ http://cinecuentos.blogspot.com/2008/03/einstein-vaz-ferreira.html http://www.montevideanos.com/visitantes.htm http://www.elpais.com.uy/08/10/07/pciuda_374126.asp

1 comentario:

Santiago Pereira Yaquelo dijo...

Excelente artículo y todo el Blog en sí, sobre toda nuestra cultura e identidad, en todas sus formas.
Muchas gracias por realizar este maravilloso Blog