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jueves, 15 de octubre de 2009

El Último Guazupucú

Hace 50 años Uruguay perdía una especie: el Ciervo de los Pantanos

Entrevista realizada por Néstor Rocha, difundida en el programa “Punto Azul” de Esteña FM.

50 Años de una Extinción: El Guazupucú (Ciervo de los Pantanos)

El Ciervo de los Pantanos (o Guazupucú en voz indígena) es un cérvido sudamericano cuyo hábitat son los humedales y pantanales. Viven en grupos reducidos y son preferentemente de hábitos nocturnos. A este ciervo lo indican como el de mayor tamaño de América del Sur, su piel tiende a un color rojo leonado, las partes inferiores son negras y las cornamentas de los machos no son largas, sino más bien cortas. La mudanza de las mismas se puede dar en cualquier época del año.

El color rojizo de la piel de esta especie era uno de sus rasgos distintivos.

Se lo considera el más hermoso de los ciervos autóctonos de América Latina; Rocha, rico en ecosistemas de humedales fue un ámbito natural y propicio para que abundase el Ciervo de los Pantanos o Guazupucú. En los siglos pasados, allí existió una importante y numerosa población, particularmente en los bañados que comprenden la zona de la Laguna Negra y Santa Teresa; pero el hombre blanco, con su instinto depredador por caprichos y regocijos, fue paulatinamente exterminando esta hermosa especie.

Esta narración está enmarcada en el bañado Las Maravillas o Esteros de Santa Teresa de la Laguna Negra, muy próximo a un lugar conocido como la Isla de Bastián. El nombre de esta isla forma parte de numerosas leyendas de hechos misteriosos y supo tener un Robinsón de origen lusitano llamado Sebastián, el nombre de este ermitaño por deformación dio denominación a la referida isla.

Tiempo atrás, entrevistamos al Profesor Hugo San Martín sobre una historia oral de la que tomó conocimiento a consecuencia de una investigación que venía realizando sobre esta población de ciervos. Explicó que aquí fue donde se dio exterminio a los últimos ejemplares de los Ciervos de los Pantanos no sólo del departamento de Rocha sino de nuestro país; desde este instante nunca más se detectaron en forma real y fehacientes ejemplares de esta especie. En muchas ocasiones se afirmó que se vieron a estos ciervos pero científicamente nunca se pudieron comprobar estas presencias.

San Martín comentó que por la década del 1950, los campos de la zona de la Isla de Bastián estaban arrendados por Héctor Ibáñez, conocido por el sobrenombre de “Coco”. En este establecimiento rural dedicado a la explotación ganadera, vivían y trabajaban el matrimonio conformado por Julio “Mincho” Martínez y Ulma Duarte.

“El Mincho” era un siete oficios de numerosas actividades vinculadas a los esteros que por el tiempo transcurrido pasó a formar parte misma de estos ecosistemas. La caza o captura la hizo siempre con un sentido sustentable, aunque numerosas fueron las veces que realizó tareas contrariando su espíritu “porque el patrón lo ordenó”.

El hábitat de bañados del departamento de Rocha configuró el último refugio de esta especie en nuestro país.

Ibáñez mandó a su capataz cazar Ciervos de los Pantanos. “El Mincho”, ignorante del tremendo daño que iba a causar, mató, cuereó y despojó las cornamentas de estos ciervos o Guazupucú.

El Profesor Hugo San Martín relató “estos campos eran del estado y fueron arrendados a un particular, gerente de un Banco”

“Este gran señor, digámoslo así, mandó matar a los ciervos y quizás mató los últimos ejemplares, esto fue en los años 1958 y 1959. Es el fin de millones de años de evolución; el fin de una especie que habitó nuestros campos, los bañados del este, por cientos de miles de años. Evidentemente se mataron los últimos ejemplares de los ciervos de los pantanos porque desde ese momento no se vieron más de estos animales. Hoy en el Museo de Historia Natural, hay solamente una cornamenta y un cuero con registro, número y procedencia de acá (Rocha), es terrible! Trístisima y dura realidad...”

Según narra la tradición oral, dos ejemplares juveniles podrían haber sido los últimos de la especie.

La historia cuenta que doña Ulma Duarte con instinto humano, femenino y maternal, protegió a dos cervatos que sobrevivieron a la matanza. Pero el destino de ambos fue fatal: uno murió a consecuencia de que le cayo encima del espinazo un objeto pesado que lo fracturó, mientras que el otro tuvo el mismo final a consecuencia de no haber amamantado el calostro en los primeros días de vida.

La cabeza con su cornamenta o quizás solamente esta última, igual que las pieles, dieron satisfacción al vil capricho del estanciero de exterminar esta hermosa especie para adornar el establecimiento, además de darse el lujo de obsequiar estos elementos a sus amistades.

De esta manera nunca más hasta ahora, ni en Rocha ni en el resto del Uruguay se detectó la presencia del Ciervo de los Pantanos.

Hoy, por este tipo de actitudes nos vemos imposibilitados apreciar y disfrutar de estos espléndidos ejemplares y nos limitamos a verlos a través de una fotografía o cinta de video. Obviamente es una dura lección a tener en cuenta en el camino que aún nos queda recorrer para que no acontezca lo mismo con otras especies.

NÉSTOR ROCHA puntoazul@adinet.com.uy

3 comentarios:

SANTIAGO dijo...

LA EXTINCION DEL CIERVO DE LOS PANTANOS NOS DEMUESTRA LA IGNORANCIA Y BESTIALIDAD DEL SER HUMANO.TODAVIA HABITA EN EL SUR DE BRASIL,RIO GRANDE,POR LO CUAL NO SERIA TAN DIFICIL SU REINTRODUCCION.
SANTIAGO

Anónimo dijo...

Como siempre, muy interesante la nota publicada, lo que me llama la atencion, es que se publique nombre, apellido y apodo de los "piones/caseros" que trabajaban en el campo, pero NO el nombre de quien "ordenó" la matanza. Lllama mas aun la atencion, que se mencione que eran campos del estado y que se arrendaron obviamente contraviniendo las leyes y aun asi, no se nombre al "beneficiario" y acreedor de ser el EXTERMINADOR de una raza. Algo así como un RIVERA de la fauna. Mi nombre es Roberto, no soy usuario y mi telefono es el 099.690.935 - VIVA MI PAIS.

Anónimo dijo...

Héctor "Coco" Ibañez sería el nombre del patrón, según San Martín. Está en el texto.