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martes, 10 de noviembre de 2009

Alberto Breccia: Historietista de Nivel Mundial

Ezra, el anticuario de Mort Cinder

Alberto Breccia (Montevideo, 15 de abril de 1919 - Buenos Aires, 10 de noviembre de 1993, día este último que ha sido instituido en Argentina como “Día del Dibujante”) fue el ilustrador del comic de ciencia ficción más importante del mundo. Así de simple.

Títulos como El Eternauta, Los Mitos de Cthulhu (basado en H.P. Lovecraft) y Mort Cinder representan sólo una parte de un trabajo de excepcional calidad.

Alberto Breccia

Contaba el recordado Roberto Fontanarrosa que Alberto Breccia dibujó hasta tres días antes de morir. Dominó de forma notable el dibujo y la composición alrededor de temas inquietantes y paradigmáticos que hicieron las delicias de los amantes del arte fantástico de todos los tiempos. Fue traducido a todos los idiomas, publicó en revistas especializadas de Europa , USA y extremo oriente y fue recreado en la pantalla cinematográfica en infinidad de copias y traslaciones. Hoy se lo recuerda y enseña en las más importantes universidades. Ignoramos por qué y cómo no se lo conoce y difunde en estas tierras.

Quizás porque su vida trancurrió casi toda en Argentina, este uruguayo es poco conocido en los ámbitos populares locales. Inició su carrera en 1938 en una revista de barrio, en Buenos Aires, “Acento”, que era publicada por sus hermanos y amigos de éstos. A principios de la década del 40 comienza a colaborar con ilustraciones e historietas en la revista Tit-Bits para la editorial Láinez, en la que trabajará por más de una década y aprenderá las primeras armas del oficio, inspirándose en autores como Burne Hogarth.

Maestro de la historieta, siempre estaba en la búsqueda de nuevas técnicas para mejorar su arte. Y aprendía de todos. Tanto de los jóvenes como de los grandes hacedores. Flexible, inteligente, ingenioso, le gustaba usar todo tipo de materiales cuando se sentaba a pintar o a dibujar. La acuarela, el óleo y el carbón, solían acompañarlo mientras le daba forma a sus muchas creaciones. Sus herramientas eran las normales, las que usan todos los pintores y dibujantes. Y las otras, las que improvisaba a cada momento su rica imaginación de creador. Los pinceles tenían su lugar. El que tanto merecían. Pero también las hojas de afeitar, los dedos, las palmas de las manos y hasta los manubrios de bicicleta. Todo era bienvenido. Todo era aprovechado. Todo tenía su valor.

A Alberto Breccia, un hombre que sentía un gran amor por su trabajo, nunca se le ocurrió ponerse límites a la hora de parir sus personajes. Le sacaba el jugo a todo lo que tenía al alcance de las manos. Buscaba que sus mundos, los que crecían con fuerza sobre el papel, tuvieran gracia, soltura y vitalidad. Antes de darle vida en 1962 a Mort Cinder, llevó adelante profundos estudios de iluminación.

En 1946 sustituyó al dibujante Augusto Cortinas al frente de la serie Vito Nervio, que publicaba la editorial Dante Quinterno en la revista Patoruzito. Con guiones de Leonardo Wadel, alcanzó una gran perfección expresiva, aunque un rotundo Breccia manifestara que "de todo aquello, nada es rescatable". Realizó también la serie del Oeste "Armas de fuego" para el mercado europeo.

Su primera gran obra fue Sherlock Time, creada a finales de los años 50 con Héctor Germán Oesterheld. La evolución que se aprecia a partir de esta obra estaría motivada en parte por la rabia que le provocaran las palabras que una noche le espetara su amigo Hugo Pratt: "Vos sos una puta barata, porque estás haciendo mierda pudiendo hacer algo mejor".

En 1960 comenzó a trabajar para la editorial británica Fleetway. En 1962 Oesterheld y Breccia crean Mort Cinder, a la que siguen Vida del Che Guevara (1968) y una nueva versión de El Eternauta (1969), que originariamente había ilustrado Francisco Solano López en El Eternauta (1957). Analizando su propia obra en 1970, Breccia dirá que "antes y después de Mort Cinder, nada".

Fantásticas retículas de "El Eternauta"

Al abordar el estudio de los diferentes tipos de línas empleadas en el dibujo de historietas, Enrique Lipszyc dirá de su trazo a pincel "Cada trazo de Breccia es una creación; juega con el colorido y la textura de la línea. Muestra, evidentemente, una técnica muy personal".

Tras realizar la Historia gráfica de Chile y parte de la Historia gráfica de la República Argentina, trabaja para revistas italianas, como Il Mago, de Milán, la cual edita Los mitos de Chtulhu (1973), una colección de adaptaciones de diferentes cuentos de H.P. Lovecraft realizada junto al guionista Norberto Buscaglia, que sorprenden por su estilo menos realista y más expresionista, que se adapta a la perfección al tono del original. Tras ello, no abandonó el campo del terror ni de las adaptaciones, ya sea de los relatos de Edgar Allan Poe o una versión-parodia del mito de Drácula (Drácula, Dacul, Vlad?, Bah..., 1984).

En 1974, El Viejo (cómo se le conocía en el mundo de la historieta), inició una duradera colaboración con el guionista Carlos Trillo, con el que realizó obras como Un tal Daneri (1974) o Nadie (1977), pero su obra más importante tras Mort Cinder llegó de la mano del guionista Juan Sasturain. Se trata de Perramus (1983). A medio camino entre las aventuras y el humor absurdo, esta obra ridiculiza y a la vez denuncia la dictadura argentina, mezclando personajes ficticios con otros reales (como el escritor Jorge Luis Borges, que, en un ejercicio de la más pura historia ficción, es galardonado con el premio Nobel, que en realidad jamás recibió) y obtuvo el premio Amnesty en 1989, en la categoría de mejor libro a favor de los derechos humanos.

De sus últimas obras, cabe destacar Informe sobre ciegos (1991), adaptación de uno de los pasajes más escalofriantes de la novela de Ernesto Sábato “Sobre héroes y tumbas”, donde Breccia capta magistralmente la atmósfera inquietante y enfermiza del texto original y logra imágenes alucinatorias angustiosas.

Entre enero y agosto de 2008 participó póstumamente, con originales aportados por el Museo del Dibujo y la Ilustración, en la muestra homenaje a la Historieta Argentina, realizada en el Centro Nacional de la Imagen, Angouleme, Francia, por iniciativa de José Muñoz.

Breccia tuvo tres hijos y todos ellos se hicieron también historietistas: Patricia, Cristina y Enrique. Este último es el que, a la postre, se convertiría en el más destacado, gracias, entre otros muchos méritos, a su serie Alvar Mayor, con Carlos Trillo, y a su colaboración con su padre en Vida del Che Guevara. Curiosamente, padre e hijo realizaron sendas adaptaciones de la vida de Lope de Aguirre, prácticamente al mismo tiempo, una para el mercado europeo y otro para el argentino.

Alberto Breccia no es sólo un reconocido maestro del dibujo y un gran artista de la historieta y el comic, fue también un genial pintor, faceta ésta menos conocida por el gran público pero no así por sus adeptos y coleccionistas. Su producción en este campo no fue muy grande, sino más bien pequeña y muy escogida.

Al igual que innovó en el dibujo, en la pintura al óleo realizó trazos magistrales y tanto trabajaba en lienzo, como en tabla o con escayola; para él los materiales y los tamaños de los cuadros no eran problema. Su obra pictórica, abstracta, fuertemente impresionista, colorida y triste a la vez, está impregnada de la sensibilidad social y de la desgracia del alma humana, que también supiera plasmar en sus grandes obras como Perramus, Informe sobre ciegos y tantas otras, es hoy día muy buscada y cotizada.

Compilación desde diversos sitios web y Wikipedia