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jueves, 5 de noviembre de 2009

La Fiebre del Oro: 1ra Parte

Una torre de aerocarril minero yace volcada. Testimonio de una edad de la fiebre del oro uruguaya no muy conocida. Foto tomada de www.rionegrotodo.com, perteneciente a la colección digital del Prof. Mag. Eduardo R. Palermo

La fiebre del oro que atrajo a cientos de inmigrantes europeos a la zona de Minas de Corrales a fines del siglo XIX, dejó huellas profundas en el centro del departamento de Rivera .

El 20 de julio de 1852 –recién terminada la Guerra Grande– el empresario Federico Nin Reyes, informó al gobierno sobre la existencia de oro en Cuñapirú y de cobre en el salteño Yucujutá.

Por decreto, fue declarado primer denunciante de las minas del norte uruguayo. Pero, se necesitaba apoyo humano y material de fuera del país. «Hábiles mineralogistas, máquinas y operarios diestros» –precisaba el requerimiento.

Reglamentada la propiedad, por correspondencia particular, cedió derechos y licencia de explotación a Clemente Barrial Posada. El pionero arribó en 1867, para administrar los yacimientos de San Pablo, San Nicolás, San Joaquín, San Andrés, San Antonio, San Rafael, El Oriental, Apolo y El Abundante.

Diseñó el primer proyecto minero, tras la estela dejada por aventureros y garimpeiros. El ingenio se instaló en el paraje denominado Tres Pasos, con una pequeña represa en el Río Cuñapirú que movía una máquina para moler veinte toneladas diarias de mineral.

El cauce era allí desviado por medio de murallas, que creaban artificialmente un salto de agua que servía de motor. Según “El Eco” de Tacuarembó –de febrero de 1869– la mina mayor de San Juan «tenía un socavón de seis metros de profundidad por siete de largo y material bueno de oro a la vista».

Barrial Posada utilizó un parque de herramientas y maquinarias imprescindibles para labores de pozos, desmontes y galerías en los filones de cuarzo, que conmovió a la somnolienta Minas de Corrales.

Abrió cuarenta bocaminas en los cerros, que explotó a fuerza de pólvora. Desde allí transportaba 400 toneladas a la margen izquierda de la corriente. Una creciente fuera de álveo del río, destruyó una de las murallas e interrumpió la incipiente experiencia.

El audaz ingeniero ocupó a más de 300 obreros. Pero sus empleados no eran mineros, sino gauchos errantes, poco disciplinados para el trabajo; que lo enojaban muchísimo.

Las poblaciones mineras se han distinguido siempre por su vida errante, de migración casi permanente. Durante los ciclos de explotación activa las zonas incorporan históricamente pobladores, pero cuando esta se termina, el éxodo es casi inmediato

Y así, cerca del emplazamiento de la represa de Barriales, nació Corrales en 1878, bajo el apremio de la esperanza que llega con la noticia de haberse constituido ese año en Europa la “Compañía Francesa de Minas de Oro del Uruguay” como consecuencia del informe del ingeniero Víctor L’Olivier, que advirtió “que los aluviones californianos y los de Australia y los filones auríferos de Minas Gerais en el Brasil no pueden rivalizar en riqueza con los cuarzos de Cuñapirú”.

Continuará el próximo jueves.

Compilación: LDI

5 comentarios:

cuñapiru dijo...

La foto incorporada al articulo la fiebre del oro es parte de una coleccion privada,y no esta caida esta para ser levantada.Creo necesario que citen las fuentes de donde toman la informacion de texto. De tal forma sera posible colaborar directamente con ustedes. Cordiales Saludos. Prof. Mag. Eduardo R. Palermo - Rivera

argoefo dijo...

Realmente impecable, como siempre garcias por sus contenidos. Leí una opinión de un destacado investigador Industrial sobre la conveniencia de consultar fuentes. No comparto que les señalen procedimientos sobre como hacer su trabajo. Para conocimiento las fotos que tienen copyrigth deben tener marca de agua obligatoria y en caso contreario son de libre uso. Los coleccionistas privados tienen la opción de no permitir bajar las fotos, entendiendose que si la exponen como públicas autorizan su empleo. Para colaborar esta el recurso de los comentarios o el contacto directo.

Alejandra dijo...

Comparto el comentario de argoefo, y no entiendo como el primer comentario afirma que la torre no esta caída y no cita la fuente?. Transcribo lo que dice abajo de la imagen: "Una torre de aerocarril minero yace volcada. Testimonio de una edad de la fiebre del oro uruguaya no muy conocida. Foto tomada de www.rionegrotodo.com"
Lic. Alejandra Matto

Myriam dijo...

Es grato encontrar material de este nivel en mi correo. Muchas gracias

pepe dijo...

No le des Bola a este tal palermo, es un envidioso.